Alumna del Instituto Adventista de Corrientes nominada al premio Mejor Estudiante del Mundo

 

Alumna del Instituto Adventista de Corrientes nominada al premio Mejor Estudiante del Mundo

A sus 17 años, Daniela Barrios fue elegida entre los 50 mejores estudiantes del planeta por el Chegg.org Global Student Prize. “Gracias a este colegio pude volver a tener una relación con Dios”, destacó.

 

Daniela Barrios en su colegio, el Instituto Adventista de Corrientes. (Foto: Abril Suárez).

Daniela Barrios tiene 17 años, vive en Corrientes, Argentina y este año fue elegida como una de las 50 finalistas del Chegg.org Global Student Prize 2025, el reconocimiento internacional que destaca a estudiantes excepcionales de todo el mundo por su impacto en la educación, la comunidad y su liderazgo transformador. Fue seleccionada entre más de 11.000 postulantes de casi 150 países. Chegg.org, la organización que entrega el premio, se alió con la Fundación Varkey para lanzar en 2021 un premio hermano del Global Teacher Prize. Ahora en su quinto año, el Global Student Prize funciona como una plataforma para reconocer a estudiantes que están transformando el mundo para bien. 

“La verdad que estoy muy emocionada. Pensé que iban a ser 6.000, 5.000 postulantes. Después, cuando me enteré que eran 11.000, la verdad que fue una sorpresa muy linda. Poder representar a mi ciudad y a mi país es un orgullo”, cuenta Daniela, aún conmovida por el reconocimiento. 

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El anuncio oficial la ubica como una de las referentes juveniles más inspiradoras del continente. Pero su historia no se mide solo en premios o menciones. Detrás hay una joven comprometida, curiosa y con una sensibilidad especial hacia las necesidades de los demás. 

Recibida de la Academia de Innovación Cívica de Georgetown de la organización de Civics Unplugged. (Foto: Daniela Barrios).

Uno de los proyectos que llevó a Daniela a esta distinción es Ciby, un prototipo de anteojos inteligentes pensados para personas sordas. El dispositivo capta los sonidos del entorno y los convierte en subtítulos visibles para el usuario, facilitando la comprensión de lo que ocurre a su alrededor. 

“La idea surgió porque tengo una tía que es docente y me contaba sobre las dificultades de inclusión que enfrentan los chicos sordos. Me di cuenta de que muchas veces la tecnología avanza en muchos aspectos, pero deja de lado a ciertos grupos. Quería hacer algo que realmente sirviera, que tuviera un impacto social”, explica. 

Y agrega: “También me parece importante visibilizar. Mucha gente cree que las personas sordas pueden leer los labios sin problema, y eso no es cierto. Hay muchos mitos. Con el proyecto no solo quiero aportar una solución, sino también generar conciencia”. 

Club de ajedrez en el Instituto Adventista de Corrientes. (Foto: Daniela Barrios).

En el marco de una propuesta educativa integral, Daniela pudo presentar este proyecto en ferias científicas y tecnológicas, obteniendo reconocimiento local y regional. Pero también decidió abrir espacios nuevos dentro de su escuela, como un taller de ajedrez durante los recreos, al que llegaron a asistir más de 60 estudiantes. “Lo que más me gusta es ver cómo se entusiasman. Algunos se acercan tímidos y después se animan a jugar, a pensar estrategias, a superarse”, comenta. 

Daniela cursa sus estudios en el Instituto Adventista de Corrientes. Allí encontró un espacio de crecimiento integral, donde pudo desarrollar no solo sus capacidades académicas, sino también su lado espiritual. 

“Gracias a este colegio pude volver a tener una relación con Dios. Incluso siendo católica, me ayudó a reconectar con mi fe. Acá me sentí acompañada. Las autoridades, los profesores y mis compañeros me acercaron a Dios desde el respeto y el cariño. Para mí eso fue muy importante”, asegura. 

Daniela en su colegio adventista. (Foto: Abril Suárez).

Su mamá, Diana Chamorro, no oculta el orgullo. “Daniela siempre fue así: inquieta, apasionada, comprometida con lo que hace. Desde chiquita se preocupaba por los demás. Siempre buscaba que todos se sintieran incluidos. El colegio la acompañó mucho en este proceso. Le brindó contención, pero también herramientas para crecer, para liderar”. 

Y añade: “Como mamá, una siempre tiene temor cuando un hijo se lanza a tantos desafíos. Pero verla feliz, motivada, con metas claras… eso me llena el corazón. Yo le digo: ‘Dani, el mundo necesita jóvenes como vos, que no tengan miedo de soñar en grande y que lo hagan con valores’”. 

Daniela y su mamá en el Instituto Adventista de Corrientes. (Foto: Abril Suárez).

El profesor Luis González, director del nivel secundario del Instituto Adventista de Corrientes, recuerda con claridad el momento en que conoció a Daniela: “Cuando se acercó a nosotros para ingresar, ya venía con un historial académico sobresaliente. Pero lo que más me impactó fue su actitud. Me dijo: ‘Quiero un lugar que me desafíe, que me impulse a más’. Y desde el primer día se involucró en todo”. 

Daniela participó en encuentros espirituales, competencias de matemáticas, ferias de ciencias, actividades deportivas y sociales. “Tiene una capacidad de liderazgo increíble, pero lo que más la destaca es su empatía”, cuenta el director. “Piensa en el otro. Siempre está atenta a lo que los demás necesitan. Y eso es lo que queremos formar en nuestros estudiantes: personas que impacten positivamente en su entorno”. 

El equipo de voley del Instituto Adventista de Corrientes en uno de sus encuentros deportivos. (Foto: Instituto Adventista de Corrientes).

Desde otra perspectiva, el profesor Carlos Pérez, director del sistema educativo adventista en la región del norte de nuestro país, sostiene que la experiencia de Daniela refleja el modelo integral de la educación adventista: “Queremos restaurar la imagen de Dios en cada estudiante. Eso implica formar personas completas: con pensamiento crítico, espíritu solidario, creatividad, resiliencia y una profunda conexión espiritual”. 

Y agrega: “Nuestra misión es que los jóvenes se conviertan en colaboradores de Dios en la misión de transformar el mundo. Ver a una alumna destacarse a nivel global, sin dejar de lado los valores y la fe, nos llena de esperanza”. 

Aunque su agenda está cada vez más llena, Daniela no pierde de vista lo que la impulsa: “Yo quiero que esto sirva para motivar a otros jóvenes. Que sepan que no importa si sos de una ciudad chica o si nunca ganaste un premio. Lo importante es animarse, moverse, salir a buscar. Las oportunidades no llegan solas. Hay que ir a buscarlas”. 

Foto tomada en el capitolio durante la academia de innovacion civica de Georgetown. (Foto: Daniela Barrios).

En medio de las entrevistas, los viajes y los proyectos que siguen creciendo, su mamá la resume con palabras simples: “Daniela es como una semillita que cayó en tierra fértil. Siempre tuvo luz propia, pero cuando encontró un lugar donde podía brillar sin miedo, floreció”. 

Y en esa tierra fértil, hecha de oración, esfuerzo, afecto y visión educativa, también se cultiva el propósito de la educación adventista: formar personas que sean luz, que iluminen caminos y que, como Daniela, inspiren a soñar. 

Mientras finaliza su último año en el Instituto Adventista de Corrientes, Daniela continúa proyectando su camino académico con convicción. Recientemente, fue admitida para estudiar Economía Empresarial en la Universidad de San Andrés, con una beca parcial y parte del alojamiento cubierto. 

Aunque representa una gran oportunidad, también implica un esfuerzo significativo para su familia. Con la misma iniciativa que la llevó a destacarse a nivel global, Daniela explora alternativas que le permitan avanzar con más tranquilidad hacia sus metas. 

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