Voluntarios de Perú y Brasil restauraron espacios públicos en la ciudad imperial de Cusco

Voluntarios de Perú y Brasil restauraron espacios públicos en la ciudad imperial de Cusco

Más de 200 jóvenes adventistas impulsaron la donación de sangre y desarrollaron acciones ambientales en la histórica capital del imperio inca, en Perú.

Programa de Apertura de Misión Caleb en la Misión Sur Oriental de Perú. (Foto: Nick Gutierrez)

Inspirados por el amor de Dios y bajo el lema "Marcas para Siempre", más de 200 jóvenes voluntarios de Perú, entre ellos 50 provenientes de Brasil, unieron fuerzas en la ciudad del Cusco para servir con humildad, embellecer espacios públicos y llevar esperanza a través de "Misión Caleb", un proyecto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que promueve el amor activo y desinteresado hacia el prójimo en toda sudamérica.

Manos a la obra

Desde muy temprano, los voluntarios Caleb se desplegaron en tres zonas clave de la ciudad imperial: la avenida Velasco Astete, el Parque Ecosistémico de Huasa Huara y la avenida Circunvalación. Con escobas, brochas y manos dispuestas, realizaron labores de limpieza de veredas, pintado de árboles, dotación de agua para acciones de mantenimiento, como poda y riego de áreas verdes, y recolección de residuos sólidos.

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Cada acción fue una ofrenda de servicio, una oración en movimiento por una ciudad más limpia, bella y saludable; que además, gracias al apoyo de las autoridades locales (Gerencia de Medio Ambiente de la Municipalidad Provincial del Cusco), evidenció un trabajo organizado y con respaldo local.

Limpieza de calles de la ciudad de Cusco. (Foto: Nick Gutierrez)

Vida por Vidas en Cusco

Además, Misión Caleb en colaboración con el Centro de Salud San Antonio, promovió en Cusco la donación voluntaria de sangre, entendiendo que dar vida también es una forma de predicar el evangelio. Esta misión no fue solo ecológica, sino profundamente espiritual, cada acto de generosidad fue testimonio del amor de Dios que cruza fronteras y une personass para servir.

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45); esa misma misión mueve hoy a miles de jóvenes a salir de su zona de confort y entregar su tiempo, fuerza y fe en favor de los demás.

Misión Caleb en Cusco fue mucho más que una campaña urbana; fue una expresión viva de fe, solidaridad y esperanza la ciudad del imperio inca, ubicada al sur de Perú. Una muestra de que cuando los jóvenes se consagran al servicio, no hay barrera cultural, geográfica, ni lingüística que impida que el mensaje de salvación llegue a cada rincón.

Vea más detalles de Misión Caleb en Cusco en el siguiente video:



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