Experiencias transculturales inspiran a los jóvenes en el I Will Go

 


Experiencias transculturales inspiran a los jóvenes en el I Will Go

Participantes del evento de voluntariado, realizado en Chile, tuvieron contacto con historias impactantes de diversas partes del mundo.

El pastor Yure Gramacho explicó a los participantes cómo funciona el acercamiento de los cristianos en contextos culturales distintos, como es el caso de Japón. (Foto: Comunicación de la UNACH)

Asistir al Congreso I Will Go no es simplemente una experiencia social en la que los amigos se reúnen para alabar a Dios y escuchar algunos mensajes bíblicos inspiradores. El ambiente preparado en la Universidad Adventista de Chile (UNACH), en Chillán, fue más allá. Sirvió para que los jóvenes tuvieran contacto con experiencias reales y desafiantes. Gran parte de los workshops fue presentada por personas que sirven en países y regiones donde los cristianos son pocos y su influencia aún es limitada.

En el programa de apertura, el pastor Yure Gramacho, que vive con su familia en Tokio, Japón, habló sobre el ministerio de amistad que desarrolla con los nativos. En una gran metrópolis urbana, el Gran Tokio alberga a más de 40 millones de personas. La proporción es de un adventista del séptimo día por cada 20.000 personas. El cristianismo es considerado oficialmente una religión de solo el 1 % de esta población.

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Aun así, Gramacho explicó que diversas comunidades adventistas están siendo establecidas en los hogares de las personas. Hay aproximadamente 17 home churches, o, iglesias en los hogares, en varias partes de Japón. El primer paso para construir este tipo de relación entre cristianos adventistas y nativos japoneses fue acercarse a la gente común. “Salimos de nuestra burbuja religiosa para convivir con las personas”, enseña Gramacho.

Un buen ejemplo fue el cumpleaños de ocho años de uno de sus hijos. Aprovechando la ocasión, el brasileño invitó a los padres de los amigos de su hijo y a los vecinos para celebrar. En medio de un ambiente con comidas compartidas, conversaciones informales y, en algunos casos, incluso juegos de mesa, nació una amistad. El resultado hoy es que varias personas están abriendo sus hogares para dialogar más sobre Jesucristo y conocer mejor el cristianismo y la Biblia Sagrada. “En una de esas iglesias en los hogares, una señora japonesa decidió aprender el lenguaje de señas japonés para enseñar la Biblia a otra persona”, explica el misionero.

Turquía

Durante el Congreso I Will Go, otro conferencista que compartió parte de su amplia experiencia internacional fue el teólogo adventista Daniel de Oliveira. Desde hace una década, vive con su familia en Turquía, específicamente en la histórica ciudad de Estambul. Nacido en São Bernardo do Campo, en el llamado ABC Paulista, Oliveira estudió teología en Brasil, pero poco después de graduarse partió hacia los desafíos del extranjero.

Trabaja en la región administrativa adventista llamada Campo Asia Occidental, que abarca Turquía, Irán y Chipre. En estos tres países viven cerca de 700 adventistas del séptimo día. La preparación intelectual es una característica presente en el ministerio de quienes se lanzan a este tipo de experiencia. Además de hablar y escribir en turco, Oliveira hizo dos posgrados a nivel de maestría sobre historia de la religión islámica e historia turco-otomana.

El brasileño explica que Turquía hoy es un país predominantemente secular, considerado por los estudiosos de la misión como posislámico. Sin embargo, las actividades de los cristianos avanzan a través de reuniones en los hogares, ya que no existe un templo adventista oficial en Turquía. Entre los participantes de estos grupos, hay una fuerte presencia de extranjeros, sobre todo provenientes de países del continente africano que se establecen en suelo turco.

Uno de los grandes desafíos para el avance del trabajo es la falta de personal. Esta es una de las razones por las cuales Daniel participa en el I Will Go. Viajó a Chile también para observar posibles nuevos voluntarios dispuestos a unirse al grupo en el futuro para servir en Turquía. La juventud que respondió al llamado del I Will Go representa un terreno fértil para el reclutamiento. “Estamos siempre orando y trabajando para que haya más personas que se pongan en las manos de Dios para servir en la región donde estamos”, resalta.

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