Joven de 12 años lidera campaña de evangelismo y lleva a otros al bautismo
La iniciativa, impulsada por una menor, forma parte de un movimiento de evangelismo en República Dominicana.
Perla Suribell Salas, de 12 años, nunca imaginó que se presentaría ante un grupo de niños, adolescentes y adultos para compartir mensajes bíblicos, pero en marzo hizo precisamente eso, liderando una campaña de evangelismo en grupos pequeños que resultó en 12 bautismos.
La campaña de una semana, titulada "Vive sin temor", fue realizada en su iglesia natal, Nueva Esperanza, en Villa Isabela, Puerto Plata, República Dominicana. La iniciativa reunió a participantes de todas las edades, con especial énfasis en niños y adolescentes que previamente habían recibido estudios bíblicos.
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Apoyada por su madre, Elibel Reynoso, su padre, el pastor Richard Soto y miembros de su congregación local, Perla fue la oradora principal durante las reuniones. Al final de la campaña, diez niños y dos adultos entregaron sus vidas a Cristo por medio del bautismo. "Me gusta ver de qué manera Dios me usa para bendecir a los demás", afirma la joven.
Una iniciativa de evangelismo a nivel territorial
La iniciativa de Perla formó parte de un esfuerzo evangelístico colectivo promovido por la Unión Dominicana, sede administrativa de la Iglesia Adventista en el país, que cada año concentra sus recursos en un territorio específico. En 2026, el territorio elegido fue la Asociación Dominicana del Norte.
El plan incluyó cuarenta días de oración y preparación espiritual, seguidos de reuniones en grupos pequeños y 63 campañas públicas en todo el territorio. Como resultado, se registraron más de mil bautismos, y más de 900 mil personas fueron contactadas a través de las redes sociales.

El pastor Abner De Los Santos, presidente de la División Interamericana, escritorio administrativo de la iglesia para el Caribe y Centroamérica, participó como orador en el acto de clausura, celebrado del 20 al 21 de marzo. En su mensaje, destacó la creciente participación de niños y jóvenes en la misión.
"Dios quiere usar a los jóvenes y niños como ella", afirmó, señalando que lo que importa no es la edad, sino la disponibilidad. "Cuando los jóvenes dan un paso al frente, el trabajo avanza".
Capacitando a una nueva generación para la misión
La iniciativa de Perla no fue espontáneo, es el resultado de una formación sistemática. Su trayectoria comenzó con la participación en programas de Aventureros y actividades de la iglesia local, y ampliándose mediante la formación formal en áreas como los estudios bíblicos, la predicación y el liderazgo de grupos pequeños.
Además, completó la Escuela de Formación en Evangelización, un programa desarrollado por el departamento de ministerio infantil y del adolescente de la Unión Dominicana en colaboración con la Universidad Adventista Dominicana, lanzado en 2024 como parte del plan quinquenal Misión Nehemías: I Will Go.

"El programa busca preparar a niños y adolescentes para que participen activamente en el evangelismo público", explicó Kenia Almánzar, directora del departamento a nivel de Unión. "No solo les enseñamos, sino que los estamos preparando para liderar," complementa.
La primera clase incluyó a 26 niños en 2024, de los cuales 23 completaron su segundo año de formación en 2025. La participación es selectiva, cada asociación identifica candidatos según sus dones y compromiso. El programa de dos años incluye sesiones residenciales anuales de una semana en la universidad, con el acompañamiento de líderes, pastores e instructores.

Involucrando a las nuevas generaciones
Para Almánzar, la experiencia de Perla ilustra el potencial del modelo cuando los niños reciben formación y confianza para servir. "Cuando un niño aprende a predicar y a compartir su fe, no solo transforma su vida, sino que también afecta a su familia, su iglesia y su comunidad", expresó.
El objetivo a largo plazo es formar al menos cincuenta niños y adolescentes para liderar esfuerzos de evangelismo público en todo el territorio. La unión también ha comprometido apoyo financiero para garantizar que los participantes puedan asistir a la formación.
"Vivimos en una época de incertidumbre, donde la fe enfrenta grandes desafíos. Debemos prepararlos para ser agentes de esperanza. Capacitar a nuestros hijos hoy no es opcional, es esencial", concluyó Almánzar.

Lo que comenzó como un paso de fe de una niña de 12 años terminó transformando la vida de doce personas. Para quienes la acompañaron, es una muestra de lo que puede suceder cuando la iglesia decide confiar en sus jóvenes y prepararlos para servir.
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