Dejó el espectáculo y los escenarios de música tropical para servir a Dios
Yudith Huayto y su esposo dejaron el espectáculo para dedicar sus dones a Dios y transformar vidas por medio del estudio de la Biblia.

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La música, las luces y los escenarios marcaron durante años la vida de Yudith Huayto y su esposo. El espectáculo era parte de su rutina, su pasión y también su sustento. Sin embargo, en medio del silencio, su esposo tuvo un sueño que no pudo ignorar, la Biblia resonaba una y otra vez en su mente hasta que se convirtió en una decisión radical que tomaron juntos: dejar atrás los escenarios para buscar una vida guiada por Dios.


Guiados por la fe
Sin tener claro qué ocurriría después, venciendo desafíos, y aferrados a una fe que crecía, dieron un paso que transformó su historia. Decidieron entregar sus vidas a Cristoy fueron bautizados, fortalecieron su matrimonio y empezando una nueva vida al servicio de la iglesia.
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Tiempo después, en su primera experiencia misionera, doce personas entregaron su vida a Cristo mediante el bautismo. Para ellos, aquello fue la confirmación de que Dios tenía un propósito mayor.

Evangelizando y testificando
Con entusiasmo comenzaron a compartir estudios bíblicos utilizando la lección “La Fe de Jesús”; primero con sus familiares, luego con amigos y vecinos. El Espíritu Santo fue guiándolos, quienes aprendían de la Biblia, también empezaban a enseñar a otros, extendiendo una cadena de esperanza que hoy sigue dando frutos.
“Ahora siento paz, me siento completa”, expresa Yudith con emoción. “Ser parte de la transformación de tantas personas es un regalo de Dios. Nunca imaginé vivir algo así”.

Unidos en la misión
Su esposo, quien hoy sirve como primer anciano de iglesia, comparte el mismo amor por la misión. Juntos visitan hogares, enseñan la Biblia y acompañan espiritualmente a quienes buscan una nueva oportunidad; actualmente cuidan de 12 estudiantes.
“Antes teníamos miedo por el futuro, hoy no nos preocupa. Dios siempre ha sido fiel”, afirman con seguridad.


Yudith recuerda con especial emoción el momento en que su voz, antes dedicada al espectáculo, se elevó por primera vez en adoración: “Ya las cosas de este mundo no me dan felicidad… pues conocí tu gran amor y ahora quiero ser como tú, Jesús”, canta con convicción.
Hoy, ella y su esposo ya no buscan aplausos, sino alcanzar más corazones, convencidos de que este es el tiempo de servir a Dios.
Mira la historia de Yudith en este video:
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