Un clic que transforma vidas
Entendí que cuando entregamos a Dios nuestros dones, talentos y limitaciones, él los usa de una manera que tal vez nunca podríamos haberlo imaginado

Soy Madelem Paño Ayala, vivo apasionada por Jesús y con el constante deseo de compartir más de él. Aunque mi caminar siempre ha estado ligado a la fe, sentí una urgencia de alcanzar más vidas para que se pueda terminar de predicar el evangelio y Cristo vuelva pronto, ¡ese es mi mayor anhelo!
Me di cuenta de que las redes sociales, incluyendo TikTok, pueden llegar a ser un canal de bendición en la vida de otros, más allá del entretenimiento pasajero, el cual me permitió llegar directamente al hogar de las personas, entrando en su intimidad sin necesidad de tocar una puerta física.
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Y aunque el grabar videos o exponerme en redes sociales hablando, no es algo que suelo hacer, decidí entregar esas limitaciones a Dios, me grabé y subí un video sencillo, pero cargado de intención: una invitación abierta para que otras mujeres estudiaran la Biblia conmigo y descubrieran lo maravilloso que es caminar de la mano de Jesús.
Floreciendo en Cristo: creatividad, fe y comunidad
Lo que sucedió después de publicar ese video fue, sencillamente, una manifestación del Espíritu Santo. Mi teléfono no dejaba de sonar; las notificaciones se multiplicaban minuto a minuto con mensajes de mujeres que buscaban algo más profundo en sus vidas. Así nació nuestro grupo de WhatsApp, "Floreciendo en Cristo". Este espacio no fue solo un aula virtual, sino un refugio espiritual donde la distancia geográfica desaparecía ante la unidad del propósito.

Para el estudio de la Biblia, decidí aplicar la metodología con la cual yo estudio la Biblia, una metodología dinámica y visual. Quería que cada lección fuera un tesoro que ellas quisieran guardar. Por eso, les enseñaba a personalizar sus estudios utilizando técnicas creativas: El uso de stickers y pegatinas, para resaltar las promesas más reconfortantes. La integración de recortes e imágenes que daban color y vida a las profecías y enseñanzas. Ver a cada mujer disfrutando del estudio de la Biblia y sus momentos con Dios llenó mi corazón de alegría.
A medida que avanzábamos con las lecciones de "La Fe de Jesús", la conexión se transformó en una hermandad inquebrantable. Desde un inicio, les mencioné que yo soy adventista del séptimo día, y llegó un momento donde varias me decían "¿Podemos ir a tu iglesia para conocer más?" Y fue así como ayudé a cada una a integrarse a una iglesia, no solo en mi ciudad, sino también a las mujeres de otras ciudades quienes me contactaban y formaban parte del grupo de estudio de la Biblia virtual, el cual se desarrollaba de manera paralela para que otras mujeres que están lejos también pudieran conocer más de Dios.
El milagro de los siete bautismos y un crecimiento imparable
La magnitud de este ministerio superó cualquier proyección humana. Empezé a coordinar para que estas mujeres, ubicadas en ciudades de Bolivia como La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, pudieran asistir a las congregaciones adventistas más cercanas a sus hogares. El impacto fue tan profundo que no se quedaron con la luz solo para ellas; comenzaron a dar estudios bíblicos en sus propias casas a sus esposos, hijos y padres, convirtiéndose en misioneras incluso antes de ser bautizadas.

El momento más glorioso de este camino ocurrió un sábado, que quedará grabado para siempre en mi memoria. Tras meses de estudio digital, de oración constante y de vencer barreras de distancia, fui testigo de un milagro colectivo: en un solo sábado, siete personas de nuestro ministerio decidieron entregar sus vidas públicamente a través del bautismo.
Ver a esas familias descender juntas a las aguas, unidas por un video de TikTok que un día se atrevió a cruzar el algoritmo, fue la confirmación de que Dios no tiene límites tecnológicos. Siete vidas que representaban siete hogares transformados por el poder de la Palabra.
Hoy, puedo decir con humildad y orgullo que el ministerio "Floreciendo en Cristo"sigue creciendo. Lo que comenzó como un pequeño grupo de WhatsApp es hoy un movimiento que continúa sumando mujeres y familias sedientas de esperanza. La comunidad se expande, las redes se multiplican y el mensaje sigue llegando a rincones donde antes no había presencia adventista.
Una invitación a servir sin miedos
Mirando hacia atrás, reconozco que grabarme no fue fácil. No era mi zona de confort. Pero aprendí que cuando uno se pone a disposición del Señor, Él se encarga de amplificar nuestra voz. Mis limitaciones técnicas y mis nervios frente a la cámara fueron pequeños obstáculos comparados con la recompensa de ver vidas restauradas.

Si entregas tus dones, tus talentos y tu tiempo en las manos del Creador, Él convertirá tus miedos en un canal de bendición. Mi historia es solo una prueba de que, con un solo clic de fe, podemos iluminar todo un país y transformar vidas.
Este ministerio no se detiene aquí; es apenas el comienzo de una cosecha que sigue madurando bajo el sol de la gracia divina, demostrando que en la era de la información, el mensaje más relevante sigue siendo el amor de Cristo.
Madelem Paño Ayala nació en Cochabamba, Bolivia. Es psicóloga de profesión y actualmente reside en Santa Cruz de la Sierra junto a su esposo, el pastor Alvaro Rojas. Ambos sirven al Señor en la obra pastoral dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Madelem, en particular, participa en la evangelización femenina en el departamento de Ministerios de la Mujer.
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